Artículo basado en el libro “Seis
estudios de Psicología” de J. Piaget (Suiza-
1896-1980)
BREVE
INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE PIAGET
Para Piaget, el desarrollo psíquico es comparable al crecimiento orgánico: es una marcha hacia el equilibrio, la estabilidad, la madurez, un equilibrio final representado por el espíritu adulto.
De esta forma, se concibe el desarrollo como un perpetuo pasar de un estado de menor equilibrio a un estado de equilibrio superior. Así mismo, tanto las relaciones sociales como las afectivas obedecen a esta misma ley de estabilización gradual.
El desarrollo mental es comparable a la construcción de un edificio, es una construcción continua: Según se van añadiendo elementos en esa ‘construcción’ se va haciendo más sólido el ‘edificio’. En esa construcción hay una serie de estructuras variables: formas de organización de la actividad mental (aspecto motor, intelectual, afectivo, individual y social) y un determinado funcionamiento constante. Existen unas determinadas funciones invariantes, comunes a todos los niveles de desarrollo; sin embargo los intereses varían en gran medida de un nivel mental a otro.
Ese “desequilibrio” entre un hecho nuevo que desencadena la necesidad y nuestra organización mental previa, es necesario para aprender porque impone un reajuste de la conducta. Pero cuando el “equilibrio” ha sido restablecido, la acción termina.
De esta forma, la acción siempre está desequilibrada por las transformaciones que surgen tanto en el mundo exterior como en nuestro interior. Así nuestra conducta tiende hacia un equilibrio más estable que el anterior. Los intereses cambian a lo largo de la vida y, por eso, en un niño esos intereses dependerán en cada momento del conjunto de nociones que haya adquirido.
Hay necesidades e intereses que son comunes a todas las edades. Esas necesidades siguen un proceso de “asimilación” (incorporación de las cosas y personas a la propia actividad del sujeto) y de “acomodación” (a los impulsos externos).
Las estructuras psíquicas que ayudan a asimilar el medio ambiente son: por un lado la percepción y la motricidad elemental y, por otro, la memoria y la inteligencia prácticas. Por consiguiente: acción y pensamiento van intrínsecamente unidos y es en el periodo que va desde el nacimiento hasta la aparición del lenguaje donde se produce un desarrollo mental más evidente.
Primeramente, el recién nacido lo referencia todo a su propio cuerpo, es egocéntrico en ese sentido, pero, poco a poco, va construyendo su universo que luego siente como algo exterior a él.
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